EMPANADAS GOURMET
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TÍTULO DEL TRABAJO "TPEG5"
CLASE 5
EMPANADAS TRADICIONALES ARGENTINAS
1. La Masa Casera Perfecta: El Secreto de una Empanada Auténtica
La masa es la base de cualquier empanada. Una buena masa casera es el alma de tu empanada argentina, aportando la textura, el sabor y la resistencia necesarios para contener un relleno jugoso. Olvídate de los discos comprados, preparar tu propia masa es sorprendentemente sencillo y el resultado final vale cada minuto de esfuerzo. La clave está en usar los ingredientes adecuados y darle el tiempo de reposo necesario.
Ingredientes Esenciales:
500 g de Harina de Trigo (000 o 0000): La harina es el cuerpo de la masa. Puedes usar harina común (000) o para repostería (0000). Ambas funcionan bien, la 0000 te dará una masa ligeramente más refinada, mientras que la 000 es más robusta.
100 g de Grasa Vacuna (o Manteca/Mantequilla sin sal): Este es el ingrediente estrella para la autenticidad. La grasa vacuna le da a la masa una elasticidad única y un sabor inconfundible. Si no puedes conseguirla, la manteca (mantequilla) sin sal es un excelente sustituto, aunque el resultado será un poco diferente en sabor y textura.
250 ml de Agua Tibia (aproximadamente): El agua es el aglutinante. La temperatura tibia ayuda a disolver la sal y a que la grasa se integre mejor. La cantidad es aproximada porque la absorción de harina puede variar.
1 Cucharadita de Sal: Fundamental para realzar el sabor de la masa y del conjunto de la empanada.
Proceso Paso a Paso para una Masa Impecable:
Fundir la Grasa:
En una olla pequeña o sartén, coloca los 100g de grasa vacuna (o manteca) y caliéntala a fuego muy bajo.
El objetivo es que se derrita por completo, pero no que hierva o se queme. Queremos la grasa líquida y transparente.
Una vez derretida, retírala del fuego y déjala entibiar un poco. No debe estar caliente al tacto cuando la agregues a la harina, ya que podría cocinarla parcialmente.
Preparar la Salmuera:
En un recipiente aparte, vierte los 250 ml de agua tibia.
Añade la cucharadita de sal y revuelve bien hasta que la sal se disuelva por completo. Esta "salmuera" será el líquido que hidrate tu masa.
El Amasado Inicial: Formación de la Corona:
Sobre una superficie de trabajo limpia (idealmente una mesada de mármol o acero inoxidable) o en un bol grande, vierte la harina.
Con tus manos, forma una "corona" con la harina, creando un hueco en el centro, como un volcán. Este método es tradicional y ayuda a incorporar los líquidos gradualmente.
En el centro de la corona, vierte la grasa derretida y entibiada.
Integrar y Unificar:
Comienza a incorporar los ingredientes líquidos (grasa y luego, poco a poco, la salmuera) a la harina. Con tus manos, ve mezclando desde el centro hacia afuera, uniendo la harina con los líquidos.
Trabaja la masa hasta que todos los ingredientes estén bien integrados y no queden restos de harina suelta.
No es necesario un amasado prolongado y vigoroso como para el pan. La clave aquí es la integración y lograr una masa homogénea y lisa al tacto, que no se pegue a tus manos ni a la superficie. Si notas que está muy seca, agrega un poco más de agua (de a cucharadas). Si está muy pegajosa, añade una pizca más de harina.
El Reposo: El Secreto de la Elasticidad:
Una vez que tengas tu bollo de masa listo, envuélvelo firmemente en papel film (papel transparente de cocina). Esto evitará que la masa se seque y forme costra.
Llévalo a la heladera (refrigerador) por al menos 30 minutos. Lo ideal es dejarla reposar una hora o incluso prepararla el día anterior.
¿Por qué el reposo? Este paso es fundamental. Permite que el gluten de la harina se relaje, lo que hará que la masa sea mucho más elástica y fácil de estirar sin que se rompa. Además, los sabores se asientan.

Rellenos Clásicos: Un Sabor para Cada Región
Una empanada es tan buena como su relleno, y Argentina ofrece una paleta de sabores que reflejan la diversidad de sus regiones. Dominar estos rellenos es clave para ofrecer una experiencia auténtica y deliciosa. La calidad de los ingredientes y el cuidado en la preparación son fundamentales, pero un paso crucial para cualquier relleno es enfriarlo completamente antes de usarlo. Esto no solo facilita el armado, sino que también permite que los sabores se asienten, resultando en una empanada mucho más sabrosa y que no se romperá al hornear o freír. Lo ideal es preparar el relleno con varias horas de anticipación o incluso el día anterior.
2.1 Relleno de Carne (Empanadas Salteñas o Tucumanas) 🥩
Este es, sin duda, el relleno más emblemático y popular, con variantes sutiles entre provincias. La clave está en el corte de la carne: debe ser a cuchillo y en cubitos pequeños, no carne picada. Esto le da una textura inigualable.
Ingredientes: Necesitarás 500 g de carne de nalga o matambre (cortada a cuchillo, como mencionamos), 2 cebollas grandes picadas finamente, 1 pimiento (morrón) rojo picado finamente (más común en la receta "mendocina" que en la salteña o tucumana pura, pero un buen añadido si te gusta), 100 g de grasa vacuna (para rehogar, aporta un sabor profundo y tradicional), 1 cucharada de pimentón dulce, 1 cucharadita de comino, ají molido al gusto (opcional, para el toque picante característico del norte), y sal y pimienta a gusto. Una vez frío el relleno, se agregan 3 huevos duros picados, 100 g de aceitunas verdes sin carozo picadas, y cebolla de verdeo (cebollín) picada, usando solo la parte verde.
Preparación: Comienza calentando la grasa vacuna a fuego medio en una sartén grande u olla. Cuando esté caliente, agrega la cebolla y el pimiento (si lo usas) y cocínalos hasta que estén transparentes y tiernos. Luego, incorpora la carne cortada a cuchillo y cocínala hasta que cambie de color y se selle. Retira la sartén del fuego y es el momento de condimentar: añade el pimentón, el comino, el ají molido (si lo usas), sal y pimienta. Es importante agregar el pimentón fuera del fuego para evitar que se queme y amargue el relleno. Mezcla bien todos los ingredientes. Ahora viene un paso CRUCIAL: deja enfriar el relleno por completo. Una vez que esté frío, incorpora los huevos duros picados, las aceitunas picadas y la parte verde de la cebolla de verdeo picada. Esta última se añade al final y en frío para mantener su frescura y su sabor característico. Mezcla suavemente y tu relleno de carne estará listo.
2.2 Relleno de Pollo 🍗
Una alternativa deliciosa y, por lo general, más suave que el relleno de carne, ideal para quienes prefieren las carnes blancas.
Ingredientes: Necesitarás 500 g de pechuga o pata muslo de pollo cocida y desmenuzada, 2 cebollas medianas picadas finamente, 1 pimiento rojo picado finamente, 2 tomates perita pelados y picados (o 2 cucharadas de puré de tomate para intensificar el color y sabor), aceite vegetal para el sofrito, y condimentos como pimentón dulce, orégano, comino, sal y pimienta a gusto. Opcionalmente, puedes agregar 2 huevos duros picados.
Preparación: Primero, cocina el pollo (hirviéndolo o asándolo) y desmenúzalo finamente. En una sartén con un poco de aceite, sofríe la cebolla y el pimiento hasta que estén tiernos y transparentes. Añade el pollo desmenuzado y los tomates (o puré de tomate), cocinando por unos minutos para que se integren los sabores. Luego, incorpora el pimentón, orégano, comino, sal y pimienta. Mezcla bien y cocina por 5-10 minutos más, permitiendo que todos los sabores se unan. Al igual que el relleno de carne, deja enfriar por completo antes de usar. Si decides añadir huevos duros, incorpóralos una vez que el relleno esté frío.
2.3 Relleno de Jamón y Queso 🧀🍖
Un clásico infalible, simple y delicioso, que siempre es un éxito, especialmente entre los más chicos o para quienes prefieren sabores más suaves.
Ingredientes: Este relleno es muy sencillo: 200 g de jamón cocido cortado en cubitos y 200 g de queso mozzarella o cuartirolo también en cubitos. Es importante que el queso sea de un tipo que funda bien al cocinarse. Opcionalmente, puedes añadir una pizca de pimienta negra recién molida y una pizca de orégano para un toque aromático.
Preparación: Este es el relleno más rápido de todos, ya que no necesita cocción previa. Simplemente mezcla el jamón cocido en cubitos con el queso en cubitos en un bol. Si deseas, incorpora la pimienta y el orégano. ¡Y listo! Este relleno está preparado para ser colocado directamente en los discos de masa.

Armado y Repulgue: El Arte del Sellado Perfecto
El proceso de armado de una empanada es crucial. No se trata solo de que se vea bonita, sino de asegurar que el relleno quede bien contenido durante la cocción. Un buen repulgue es la garantía de que ese jugo delicioso no se escape en el horno o la fritura. ¡Paciencia y práctica son tus mejores aliados aquí!
Materiales Esenciales:
Antes de empezar, asegúrate de tener todo a mano para que el proceso fluya sin interrupciones:
Masa reposada: Tu masa, que has preparado y dejado descansar en la heladera, debe estar fría y elástica.
Relleno frío: Este es un punto vital. El relleno debe estar completamente frío para evitar que la masa se caliente, se rompa o se ponga pegajosa al manipularla.
Harina extra para espolvorear: Solo un poco, para evitar que la masa se pegue a la superficie de trabajo o al palote.
Agua en un pocillo: Un pequeño recipiente con agua para humedecer los bordes de la masa y asegurar un buen sellado.
Proceso de Armado Paso a Paso:
Estirar la Masa:
Saca la masa de la heladera. Sobre una superficie limpia y ligeramente enharinada (esto es importante para que no se pegue), coloca la masa.
Con un palote, estírala de forma pareja hasta obtener un espesor de unos 2-3 milímetros. Busca una consistencia uniforme: ni muy gruesa (hará que la empanada sea pesada), ni muy fina (podría romperse).
Consejo: Gira la masa ocasionalmente y espolvorea un poco más de harina si es necesario para evitar que se pegue.
Cortar los Discos:
Una vez que la masa esté estirada, usa un cortante redondo (de unos 12-14 cm de diámetro) para cortar los discos de empanada. Si no tienes un cortante, un plato pequeño o la tapa de un frasco pueden servir.
Aprovecha al máximo la masa: Reúne los recortes de masa, amásalos suavemente (sin trabajar en exceso) y vuelve a estirar para cortar más discos.
Rellenar el Disco:
Toma un disco de masa y colócalo en la palma de tu mano, o sobre la superficie de trabajo.
En el centro del disco, pon una cucharada generosa del relleno frío elegido. ¡Atención! Es importante no sobrecargar el disco, ya que si pones demasiado relleno, será muy difícil cerrarlo y es probable que se rompa al cocinar. Menos es más en este caso.
Humedecer los Bordes:
Con tu dedo, humedece ligeramente todo el borde del disco con el agua que tienes en el pocillo. Esto actúa como un "pegamento" natural para asegurar que los bordes se unan perfectamente.
Cerrar la Empanada:
Dobla el disco por la mitad, llevando un extremo sobre el otro, para formar una media luna.
Presiona suavemente los bordes para unirlos y, al mismo tiempo, expulsar cualquier burbuja de aire que pueda haber quedado atrapada con el relleno. Un buen sellado inicial es la base del repulgue.
El Repulgue: Sellado y Decoración:
El repulgue es tanto un arte como una ciencia. No solo decora la empanada, sino que sella herméticamente el relleno. Hay muchos tipos, pero aquí te enseñamos el más tradicional y efectivo:
Pellizcar y Doblar (El Clásico):
Comienza en uno de los extremos del borde sellado de tu media luna.
Con el pulgar y el índice, pellizca un trocito de masa del borde.
Luego, dóblalo hacia adentro sobre sí mismo, apretando firmemente para fijarlo.
Continuar el Cordón:
Repite el movimiento, pellizcando el siguiente trozo de masa justo al lado del que acabas de doblar.
Dóblalo sobre el trozo anterior, creando una secuencia de pliegues que forman un "cordón" o "cuerdita" a lo largo de todo el borde.
Asegúrate de ir apretando bien cada doblez para que el sellado sea fuerte.
Variantes y Práctica:
Hay muchos tipos de repulgues (simples, en forma de trenza, con tenedor, etc.). El que te describimos es el más común y efectivo.
No te desanimes si no sale perfecto a la primera. La práctica hace al maestro. Con cada empanada que hagas, irás mejorando tu técnica y desarrollando tu propio estilo de repulgue. Lo más importante es que quede bien sellada.

Cocción: Al Horno o Fritas, ¡Tú Eliges!
1 Empanadas al Horno ♨️
Hornear empanadas es una opción más ligera y que permite cocinar una mayor cantidad a la vez, ideal para reuniones o si buscas una versión menos calórica.
Preparación:
Precalentar el Horno: Este es un paso fundamental para asegurar una cocción pareja y una masa que se dore correctamente desde el principio. Precalienta tu horno a 180°C (horno medio-alto). Un horno bien caliente ayuda a que la masa quede crujiente y no "hervida".
Preparar la Bandeja: Mientras el horno se calienta, prepara tu bandeja para hornear. Puedes engrasarla ligeramente con un poco de aceite o manteca, o cubrirlas con papel de hornear (papel manteca). Esto evitará que las empanadas se peguen y facilitará su extracción.
Pintar (Opcional pero Recomendado): Para un acabado más profesional y atractivo, puedes pintar la superficie de cada empanada con huevo batido. Esto le dará un color dorado intenso y un brillo apetitoso una vez horneadas. Si no quieres usar huevo, un poco de leche o incluso agua con una pizca de azúcar también funciona, aunque el color será menos pronunciado.
Hornear: Coloca las empanadas en la bandeja, asegurándote de que no se toquen entre sí para que el calor circule bien y se doren uniformemente. Llévalas al horno precalentado y hornéalas por 15 a 25 minutos, o hasta que la masa esté bien dorada y veas que el relleno comienza a burbujear por alguna pequeña grieta. El tiempo exacto puede variar considerablemente según tu horno, así que mantente atento.
4.2 Empanadas Fritas 🔥
Freír empanadas es la opción tradicional en muchas regiones de Argentina, y ofrece una crocancia y un sabor incomparables. Son ideales para un bocado indulgente y muy jugoso.
Preparación:
Calentar el Aceite o Grasa: En una olla profunda o una sartén grande y de bordes altos, calienta abundante aceite vegetal o grasa de vaca. La grasa de vaca es la opción más tradicional y aporta un sabor único. La temperatura ideal para freír es de unos 170-180°C (fuego medio-alto).
Tip para saber si está listo: Puedes probar la temperatura tirando un pequeño trocito de masa al aceite. Si burbujea y sube rápidamente a la superficie, el aceite está en su punto. Si no burbujea, está muy frío; si se dora demasiado rápido, está muy caliente y quemará la empanada por fuera sin cocinarla por dentro.
Freír las Empanadas: Con cuidado, coloca las empanadas en el aceite caliente. Es crucial no sobrecargar la olla o sartén, freír de a pocas unidades (3 o 4 a la vez, dependiendo del tamaño de tu recipiente). Sobrecargar bajará bruscamente la temperatura del aceite, resultando en empanadas grasosas y blandas.
Voltear y Dorar: Fríe las empanadas hasta que estén doradas y burbujeantes de un lado. Luego, voltéalas con una espumadera o pinzas para que se doren uniformemente por el otro lado.
Escurrir: Una vez que estén bien doradas por ambos lados, retira las empanadas del aceite con una espumadera y colócalas sobre un plato cubierto con papel absorbente de cocina. Esto ayudará a eliminar el exceso de grasa y las mantendrá crujientes.

TRABAJO PRÁCTICO
A) ¿Por qué es crucial el reposo de la masa y que el relleno esté frío? ¿Qué riesgos hay si no se cumplen estos pasos?
B) ¿Qué aporta la carne cortada a cuchillo al relleno en comparación con la picada? ¿Por qué es tan valorada en la tradición argentina?
(NOMBRE DEL CANAL:UN ANGEL EN LA COCINA,AÑO:2020,TITULO DEL VIDEO "EMPANADAS SANJUANINAS")